La misión de Cáritas y la conversión ecológica
Buscando caminos para resignificar y concretar la acción de Cáritas desde la Ecología Integral.
En el mundo y en la Iglesia estamos transitando cambios. En el mundo muchos hablan desde hace años de un cambio de época (más que una época de cambios). Y en la Iglesia se sigue configurando un cambio de paradigma en nuestro modo de vivir el Evangelio y el trabajo por el Reino.
Pablo VI nos recordaba en Evangelii Nuntiandi que “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar…”. Ese es el horizonte. La pregunta podría ser ¿qué es hoy evangelizar? Desde la dimensión social de nuestra fe, tenemos que mirar la enseñanza del Papa Francisco, sobre todo Laudato Si, Querida Amazonía y Fratelli Tutti. Una mirada a las comunidades locales y a las pastorales nos permite dimensionar que ese cambio de “paradigma” (en término de acentuaciones, valores y orientaciones prácticas) aún no ha sido suficientemente internalizado, recepcionado, y aún exigen un trabajo pastoral de proposición y animación.
En medio de ese cambio, tenemos la oportunidad y el desafío de ayudar a Cáritas a realizar su “conversión ecológica” que excede la dimensión ambiental –aunque la integra y la pone en primer plano– y que supone una mirada y un abordaje que incluya, al mismo tiempo, una perspectiva social, económica, política... No se trata asumir todas esas dimensiones, sino ver-juzgar-actuar desde una comprensión holística de los problemas que generan injusticia y muerte, y sobre todo de sus causas y sus consecuencias. Esta mirada puede permitirnos elegir con más acierto qué prioridades pastorales asumimos (ya que no se puede ni nos corresponde “hacerlo todo”) y concretar acciones que realmente hagan una diferencia.
Nos preguntamos; ¿Cómo integrar este enfoque holístico en nuestra lucha contra la pobreza? ¿Cómo mirar de un modo abarcativo nuestra misión de acoger, servir, cuidar y defender a los pobres y, sobre todo, llamar a cada uno de nosotros a ser administradores responsables del orden creado?
Como aporte de trabajo, les ofrecemos una breve mirada acerca de cómo podemos imaginar que la temática de la Ecología Integral puede enriquecer e integrarse en temas o dimensiones de nuestra misión. La enumeración no es exhaustiva y pretende ser una invitación a un diálogo que nos ayude. La Mesa de Ecología Integral, el Área Desarrollo Institucional y nuestra organización en general, necesitamos ayudar a las comunidades a “cambiar el chip” y ampliar la comprensión de lo que somos y hacemos.
La dimensión ecológica de la Animación en Cáritas
El plano Nacional y el plano Diocesano de Cáritas tienen, entre sus funciones más esenciales:
Animar e impulsar la dimensión social de la evangelización en las comunidades parroquiales para que se proyecten como Iglesia en salida. Para salir, primerear, estar, acompañar, transformar y celebrar junto a personas, familias, comunidades, barrios, especialmente los más empobrecidos.
Coordinar y facilitar las acciones concretas que se llevan adelante en la Diócesis.
Podemos preguntarnos con qué enfoque se mira, se analiza y se anima a las parroquias. ¿En qué medida están atentas las personas que acompañan y animan a cómo se relacionan los problemas que sufren las personas? ¿Qué idea transmiten sobre la misión de la Iglesia y qué modelo de acción transmiten? ¿Qué predomina en el modelo animador que transmitimos: la asistencia, la promoción humana, la caridad transformadora?
En este sentido, es muy importante avanzar en:
La capacitación básica en una mirada compleja de la problemática social a los animadores.
Ofrecer herramientas sencillas que permitan conversar y reflexionar personal y comunitariamente acerca de los desafíos que nos propone el Papa Francisco (Laudato Si, Fratelli Tutti).
Ensanchar la imaginación sobre lo que significa “concretar la caridad” integrando tantas expresiones de cuidado medioambiental, de incidencia y de acción directa como modos privilegiados de responder al bien de nuestra Casa Común.
Impulsar acciones signo que alienten un ambiente de cuidado:
Promover el desuso definitivo de las bolsas plásticas para la entrega y fraccionamiento de alimentos.
Transformar nuestras sedes parroquiales de Cáritas en centros de recolección de pilas, latas, tapitas plásticas, botellas de amor, siempre y cuando existan los medios idóneos para su correcta recolección y reciclado. Promover también la separación de residuos.
Promover los espacios de reciclaje y recuperación de materiales para la elaboración de productos textiles y artesanales. Ejemplo: campañas de recolección de sachets y/o cajas de leche.
Ofrecer charlas/taller sobre la separación doméstica de residuos, la reutilización y el reciclaje.
Identificar y financiar proyectos comunitarios de perspectiva ecológica, que nazcan de las comunidades
Trabajar en red con otros
Ofrecer espacios de profundización respecto de Laudato Si y experiencias de sensibilización.
Sistemas de Cáritas colaborativas a través de la figura del Animador EDAZ.
La dimensión ecológica de las Emergencias
La atención a las Emergencias, que han sido una acción destacada por la cual se reconoce a Cáritas en los últimos 20 años, tiene mucho en vinculación con la Ecología Integral. Ya no comprendemos el fenómeno de las emergencias y las catástrofes como meros acontecimientos inevitables de la naturaleza. Se impone aplicar un sentido crítico a las causas humanas que muchas veces los originan y exigir solidaridad frente a las consecuencias que requieren acompañamiento, rehabilitación social y restauración ambiental.
En este sentido, es muy importante avanzar en:
Comprender los momentos: Antes (Prevención – Sensibilización y Preparación), Durante (Ayuda Directa), Después (Rehabilitación – Reconstrucción).
Confección y/o actualización de un mapa de riesgo que incluya los factores de riesgo ecológico (social y ambiental) para tener una “foto” de la situación que permita predecir fenómenos ambientales y pensar acciones – articulaciones.
Fortalecer el Sistema de alerta temprana para la prevención de posibles riesgos ambientales.
Elaborar un Plan de Trabajo (cantidad de familias, fondo, tipo de ayuda, etc.) y;
Elaborar un Protocolo de Respuesta
Diseño y planificación de iniciativas que permitan mitigar el riesgo y las causas que la originan.
La dimensión ecológica de la Ciudadanía y el anuncio profético
La transformación social vista desde la DSI, desde el proyecto del Reino, implica asumir el anuncio de que es posible vivir de otro modo, de que Dios nos llama a esa vivencia de hermanos en una sola Casa Común. Implica la reafirmación de los derechos de cada persona humana y de las responsabilidades que cada uno tenemos en la convivencia social. Laudato Si y Fratelli Tutti marcan horizontes claros en este sentido, y desafían a toda la Iglesia, de modo particular a los laicos, a ser una voz profética, que señala lo que genera muerte y anuncia la esperanza. Y que extiende junto a muchos la conciencia ciudadana y liberadora.
En este sentido, es muy importante avanzar en:
Generar en la comunidad mayores grados de concientización en relación al compromiso ciudadano sobres los derechos y responsabilidades en el cuidado de la casa común a través de charlas/talleres.
Participar en procesos de incidencia para el cambio de miradas, leyes y políticas públicas (no solo en el campo de “lo político”).
Conocer y reconocer las problemáticas socio ambientales más relevantes de nuestro territorio diocesano y/o parroquial.
Realizar un mapeo de actores para visualizar quiénes son los involucrados o podrían tener incidencia en la resolución de las problemáticas. Siempre es importante frente a las situaciones complejas trabajar en red con organizaciones, empresas, estado, etc.
Fortalecer la relación de cooperación con el Estado en sus distintos planos, sin perder nuestra identidad pero al mismo tiempo asumiendo riesgos para generar cambios significativos.
Términos accesibles a todos: ejemplo “mapeo”.
La dimensión ecológica del Desarrollo Comunitario Participativo en el cuidado de Casa Común
La perspectiva socio-económico-ambiental se vive concretamente en los barrios. En las familias. En las comunidades. Es imprescindible que la acción directa de Cáritas se impregne de esta mirada para poder alentar y acompañar de modo más integral el camino de cada territorio.
En este sentido, interesante plantearnos:
Alentar la identificación de problemáticas socio ambientales en los barrios y en las comunidades rurales.
Integrar las iniciativas que se generen desde la perspectiva Laudato Si como comunidades de Cuidado, en el marco de la Campaña Mundial “Juntos”, de la Confederación Cáritas.
Generar iniciativas de corto y mediano plazo para responder a necesidades identificadas.
Promover la separación y reducción de residuos en los espacios socio educativos del Plan Emaús, los CECC, y los Centros Barriales.
Armar junto a los referentes de CECC, ATL o Referente del Área de Educación material didáctico pedagógico para trabajar con niños, niñas y adolescentes sobre el Cuidado de la Casa Común desde los hábitos cotidianos.
Fomentar una alimentación saludable sobre todo en los espacios de CECC, Emaús y Centros Barriales, basada en productos naturales y poco procesados ya que estos generan un menor impacto ambiental.
Utilización de energías renovables en las comunidades y barrios. Cocinas ecológicas y solares.
Promover dispositivos de potabilización de agua familiares.
Es desde esta perspectiva ecológica que consideramos importante traer a nuestra reflexión en el desarrollo comunitario, el vínculo siempre fraterno de la Iglesia junto a las comunidades de Pueblos Originarios de nuestra nación.
Los pueblos originarios han vivido en armonía con la naturaleza durante siglos y han desarrollado prácticas y conocimientos que les han permitido mantener un equilibrio entre el ser humano y su entorno. Estos valores y principios incluyen la interdependencia entre todas las formas de vida, la necesidad de proteger la biodiversidad, el respeto a la Madre Tierra y la comprensión de que el ser humano es parte de un todo mayor.
La sabiduría ancestral de estos pueblos nos recuerda que somos parte de la naturaleza, que somos hermanos y hermanas de todas las criaturas y que tenemos la responsabilidad de cuidar y proteger nuestra casa común. La cosmovisión de los pueblos originarios reconoce la naturaleza como un ser vivo y sagrado, lo que implica una responsabilidad de cuidado y protección.
El Buen Vivir, que es una forma de vida en armonía con la naturaleza y con nuestros semejantes, es un valor fundamental en la cultura de los pueblos originarios. Esto implica una forma de vida que no se basa en la acumulación de riqueza y bienes materiales, sino en la satisfacción de las necesidades básicas y en la búsqueda del equilibrio y la armonía en todas las áreas de la vida. Para ellos, no hay una separación entre el ser humano y la naturaleza, sino que somos una misma realidad.
Este enfoque espiritual y ecológico, aunque pueda distinguirse en sus orígenes y enfoques, es compartido y valorado por nuestro modo de vivir la Fe y de manera especial en nuestra rica religiosidad popular, siempre atenta a rescatar los valores intrínsecos de todas las culturas. El mismo Papa Francisco, en su encíclica “Laudato Si”' y más recientemente en su exhortación apostólica “Querida Amazonia” nos invita a todos a proteger la creación de Dios y a vivir en armonía con ella. El Papa nos llama a un compromiso activo y concreto para cuidar la naturaleza, para luchar contra la cultura del descarte, para promover la justicia social y para construir un mundo más fraterno y solidario.
La dimensión ecológica de la Economía Social y Solidaria
Nos preocupa la situación de muchos hermanos y hermanas que padecen la falta de trabajo, que realizan trabajos precarios, o que deben someterse a condiciones penosas para obtener su sustento mínimo. Día a día observamos la falta de nuevos puestos de trabajo formal y de oportunidades en el ámbito no formal. Aparece como necesario modificar las ideas que convierten a quien no accede a un trabajo digno, en ‘culpable’ de la situación que padece.
Reconocemos detrás de este dolor un sistema social y económico injusto en su raíz, frente al cual «…molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia» (cf. EG Nº 203)
Estas constataciones nos han permitido descubrir, junto con toda la Iglesia, que la crisis que vivimos es una crisis social y ambiental. Desde esta perspectiva, el problema del trabajo se vincula con la economía, y ésta nos remite al modo en que entendemos y habitamos nuestra casa común. Deforestaciones indiscriminadas, contaminación del agua, basurales a cielo abierto, emergencias climáticas, uso de pesticidas no autorizados, construcción de represas con impacto ambiental, etc. son solo algunas de las situaciones que nos inquietan y nos reclaman atención.
Nos sentimos desafiados a trabajar juntos en el cuidado de nuestra casa, de nuestro mundo, velando por el consumo responsable, por el uso sustentable de nuestros recursos naturales y por la generación de trabajo digno. Afirmamos la posibilidad de construir un mundo económica y ambientalmente sostenible.
En este sentido, es muy importante avanzar en:
En la evaluación de proyectos relacionados a iniciativas productivas y de economía social, tener en cuenta la “huella ambiental”.
Incentivar la reutilización y recuperación de materiales en los emprendimientos productivos.
Impulsar la creación de huertas agroecológicas familiares y/o comunitarias.
Promover la creación de locales de comercio justo: así garantizar que cada producto comprado se produjo respetando el ambiente, pero también garantizando que se respetaron los derechos de todas las personas que intervinieron en su producción.
Profundizar el planteo de la ecología integral con justicia ambiental y con todos los aspectos que la componen, para repensar las formas de comprender el mundo.
Impulsar procesos de reflexión que nos permitan comprender la economía y analizar las condiciones que generan que millones de personas no accedan a un trabajo de calidad (razonablemente estable, con condiciones laborales justas, etc.) y generar propuestas de acción local para personas y comunidades concretas.
Revisar prejuicios para comprender y acompañar mejor a quienes padecen la falta de trabajo, reconociendo seriamente los ‘estereotipos y clichés’ que nos condicionan (por ejemplo: “el que no trabaja es porque no quiere, porque es un vago, porque no estudió, porque perdió la cultura del trabajo”, etc.).
La dimensión ecológica en el enfoque organizacional
El desafío que nos plantea la Ecología Integral es también organizacional. En nuestros modos de trabajar, en los ambientes que generamos, en nuestras conversaciones. En nuestras agendas de temas, en aquello a lo que dedicamos el tiempo… Es importante asumir como opción institucional el generar procesos que nos ayuden a crecer en conciencia y recepcionar esta mirada.
En este sentido, es sería interesante avanzar en:
Formarnos más y mejor para comprender un mundo cada día más complejo, y no caer en slogans y definiciones rápidas e intencionadas ofrecidas como verdades por los diversos medios de comunicación actual.
Revisar nuestras planificaciones a la luz del planteo de la ecología integral y de la conversión ecológica de nuestras prácticas.
Impulsar acciones signo que alienten un ambiente de cuidado:
Eliminar el uso de descartables en las sedes diocesanas y parroquiales, comenzando por los encuentros y reuniones.
Comenzar a colocar un “pie de mail” con la leyenda “no imprimir” o “más bosques, menos papel” y un dato sobre la tala de árboles.
En caso de necesitar imprimir, priorizar las hojas borradores.
Disminuir la producción y distribución de folletería, optando por alternativas digitales.
Reconocer las Cáritas parroquiales con hábitos y proyecciones ecológicas.
Sustituir las lámparas tradicionales de los edificios por lámparas de bajo consumo.
Confección de un recursero con los proyectos diocesanos y/o parroquiales que están en funcionamiento, para que sean de conocimiento de todos.
La espiritualidad ecológica en Cáritas como herramientas de conversión
Conversión Ecológica
"Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo" (LS 216). Por ello, la Conversión Ecológica recupera una visión, desde nuestra fe, de la creación de Dios y nos invita a un encuentro con la hermana tierra, pero que también incluye, en un espíritu de asombro, alabanza, alegría y gratitud. Conversión ecológica tiene tres dimensiones fundamentales: relación con Dios, relación con el hermano, relación con la hermana tierra.
Dios pregunta: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Caín responde que no lo sabe y Dios le insiste: «¿Qué hiciste? ¡La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo! Ahora serás maldito y te alejarás de esta tierra» (Gn 4,9-11). Por eso, ignorar el clamor de los pobres, es ignorar el clamor de la tierra.
Espiritualidad el cuidado
La espiritualidad nace del encuentro y se convierte, con el tiempo, en un estilo de vida. Por eso una espiritualidad del cuidado, entre nosotros, a los hermanos y a la casa común se convierte en una vacuna contra los virus que nos acechan (la llave, la firma). En Cáritas, la espiritualidad del cuidado debería ser una forma de vida, un estilo de gestión, la dimensión de cuidar la casa común.
Evangelio de la Creación
En el Capítulo II de Laudato Si, el Papa Francisco propone una revisión de los textos bíblicos, principalmente el Antiguo Testamento, pero también algunos pasajes del Apocalipsis, de los Evangelios de Mateos y Juan y un par de cartas. Hermosamente el Santo Padre propone un recorrido por la palabra encontrando referencias de cómo toda la creación alaba a Dios, pero también cómo Dios guía nuestro camino dejando mensajes en su Creación, como habla y predica en cada cosa por él creada en nuestra hermana tierra
Algunas propuestas
Examen de conciencia ecológico
Rosario de la Creación
Misas por la Creación
Retiros de voluntarios de Cáritas utilizando la temática de cuidado de Casa Común
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