Acciones de Amor: Barrios Populares: San Justo y San Javier, Salta.
ACCIONES DE AMOR - Barrio Popular San Justo, Salta
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“En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”.
Estos micro documentales data del proceso que se enmarca en los Barrios Populares San Justo y en San Javier, ubicados en la zona sudeste de la ciudad de Salta alrededor de los vertederos.
El relato nos sitúa en la cotidianidad de los vecinos, nos encuentra con sus sentires y pensares; Belindo nos dice "acá nadie quiere entrar, desconfían por la forma que vivimos, el que no entra mira de allá arriba (...) uno se siente discriminado..."
Sumate mirando estás acciones de Cáritas en la zona de los Basurales en Salta.
https://www.youtube.com/watch?v=IITnPGKEyEU
https://www.youtube.com/watch?v=VDrvkcrBzbc&t=6s
Son múltiples los condicionantes que hacen que una persona resida en un asentamiento, algunos de ellos hacen referencia a: las altas tasas de alquileres, los bajos ingresos, la precarización laboral, el desempleo, la falta de oportunidades, la orientación de las políticas públicas y sociales, la brecha de desigualdad profundizada en el empobrecimiento económico de la clase media-baja, la imposibilidad de convivir con las familias que hacen o hacia a un grupo primario, en ello, la "valentía" de independizarse por diferentes necesidades/motivaciones y quizás, como una forma de (re)acción ante alguna situación de violencia doméstica/de género; esto, entre otras múltiples y complejas situaciones que se complejizan en sí mismas.
Habitar en un asentamiento también (puede) significar habitar en lo peyorativo, en lo negado, en lo inmoral, en lo ilegal, entre otras representaciones que, puesta a la luz de imaginarios sociales, miran desde las “comodidades” del “sentido común” y desde ahí, se aíslan y distancian radicalmente de la otredad que no son. Para ellos vivir ahí es, como nos dice Margarita, “lucharla todo los días”, saber que “a veces tenés y que a veces no”, también es “sentirse sola”…
En la figura del “horno” yace el encuentro, la “comunión (...)”, lo que es de todos y a la vez, lo que es de nadie); en él se intenta (re)encontrar – (re)construir, desde la mancomunación de los lazos, prácticas de organización comunitaria que torsión en lógicas individualistas, en ello: la vecindad, “el azúcar compartida”, la convivencia y la exigencia del derecho y el buen vivir.
Por Abel.




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