EN FOCO: Paz, justicia y conservación de la creación: una responsabilidad de todos.

 


EN FOCO:

Paz, justicia y conservación de la creación: una responsabilidad de todos.


Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó». Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». (Ap. 21,1.3-5) 

Esta evocación luminosa y profunda del Paraíso en las tierras de la Patagonia se silencia y oscurece con las marcas de profundas heridas en la tierra por la mega extracción de minerales a cielo abierto, donde «la desertificación del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinción de una especie como si fuera una mutilación.»  (LS 89) 

No recuerdo ningún verano patagónico donde no hayamos sufrido emergencias ígneas. Hoy sabemos con mucho dolor que la gran mayoría de los incendios son causados intencionalmente por el hombre por intereses egoístas, tanto económicos como políticos: queremos pedir por los "focos de fuego" que arden en los corazones de los hombres, aquellos que distorsionan las realidades y provocan divisiones, egoísmos y desprecio por la vida y la creación. (Mensaje de los Obispos de la Patagonia por las emergencias ígneas).  

El silencio contemplativo de tanta belleza se ahoga frente al grito de los más pobres flagelados por la falta de oportunidades laborales o espacios para vivir en esta vasta región. Nuestros hermanos más necesitados «se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta». (LS 90) 

En medio de estas tierras de Dios y de estas guerras intestinas se ha quedado Jesús. Se ha encarnado el Señor y nos compromete a todos los que elegimos la Patagonia para vivir y servir, a dos cosas.  

Primero a «estar atentos a la belleza que hay en el mundo porque él mismo estaba en contacto permanente con la naturaleza y le prestaba una atención llena de cariño y asombro». (LS 97) A vivir en contemplación y memoria agradecida por esta asombrosa Creación y por la historia de tantos hermanos, profetas y mártires, que en la Patagonia entregaron la vida para ser útiles a su pueblo, como nuestro Beato Ceferino Namuncurá. Las hermosas criaturas de este mundo patagónico «ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, porque el Resucitado las envuelve misteriosamente y las orienta a un destino de plenitud. Las mismas flores del campo y las aves que él contempló admirado con sus ojos humanos, ahora están llenas de su presencia luminosa». (LS 100)  

Y en segundo lugar, tomar la posta de tantos misioneros y profetas que dejaron sus huellas en los largos caminos patagónicos anunciando el Evangelio de Jesús, evangelio de la Caridad y de la Justicia. Para contemplar la Belleza de la Creación y dar la vida por los más pobres hemos venido a la Patagonia. Esperamos que muchos más se puedan sumar. 

Reflexión de Michael Belmont - Miembro del Equipo Nacional de Cáritas Argentina.


















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